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Samba-reggae en El Pelourinho de Bahía

marzo 24, 2009

Tras otras 6 horas de autobús, aparezco de nuevo en São Paulo. Ya van dos veces que piso la ciudad y paso de largo.. Avión de low cost “Gol Airlines” camino a Salvador. Evidentemente los precios más bajos son vuelos nocturnos. Llego a las 2 de la madrugada al aeropuerto de Salvador. Tengo mucho sueño ya, asi que busco un sitio idóneo para dormir..lo mejor es quedarse en la zona de tránsito aereo, pero no siempre es posible. Tras comprobar que hay vuelos durante toda la madrugada, opto por la zona de salidas nacionales. Columna a la vista y allí en el suelo me duermo abrazada a la mochila. Lo de dormir es un decir, claro. Un ojo abierto y uno cerrado. Ya había conversado con una señora de la limpieza que me vigilaría para que no me roben mientras duermo. A las 7 de la mañana tomo un bus hacia la zona de Barra en Salvador de Bahía.La de la limpieza no me deja irme antes. No es seguro.

Encuentro hostel pero no puedo hacer el check in hasta las 12. No me corto ni un pelo y les digo que me dejen algun rincón para echarme un rato. Consigo una hamaca y me que quedo frita.

Por la tarde, la vida de nuevo da un giro. Aparezco en la zona famosa del Pelourinho. Este sitio sí que es peligroso, sobre todo por la noche. Eso sí, es donde se cuecen los grandes eventos. Queria ir a un festival de la banda Olodum, que os lo voy a describir para que os hagais a la idea.en el pelourinho

En total debemos ser unos 8 blanquitos de piel. El resto afro brasiliero, como es de suponer en la zona de Salvador. Todo el mundo te mira, claro está. Control a la puerta. Es gratis, pero aforo limitado. Me presenté allí con exactamente 6 euros. No llevaba nada más, y menos mal. La música en directo de tambores de ritmos africanos al unísono a todo volumen. Me recuerda a estar en la plaza de la catedral en las fallas de Valencia. La gente baila al ritmo del samba reggae. Es imposible no hacerlo. Es como estar en carnaval.

El toqueteo que hay allí no es normal. Ellos se te acercan, primero bailan y luego mano por aquí y mano por allá. Y no es broma. Proposiciones de toda clase tampoco faltan. No era un sitio muy seguro para estar, lo sé, pero no me lo podía perder. La música y el ritmo es impresionante. Había aparecido allí con un tal Rogerio, apodado “Pitbull”, profesor de capoeira en el Pelourinho. Un tío muy legal. Él me mantenía a salvo de tantas manos para poder disfutar de la fiesta.

La situación empeora a medida que pasa el tiempo y el recinto se llena de cervezas. En total me metieron la mano en el bolsillo unas 5 veces, 5 que pillara yo, claro. sigo conservando mis 6 euros porque no estaban en mis bolsillos…. El ritmo es frenético, cargado de energia. Es impresionante verlo. Al salir, por supuesto bajo la atenta mirada de todos, me lleva con sus amigos a unos bares de la zona, donde la samba sigue en la calle. Bares a los que un blanquito no puede ir por su cuenta. Aquí ya entre cervezas, acosos y más proposiciones indecentes de otra gente del bar, además se rulan drogas. Cocaína, para ser más precisa. Pitbull y sus amigos pasan. Uf, menos mal. Tras un par de horas y ante el desmadre que supongo que se avecina, le digo a Pitbull que la blanquita se pira. Tras mucho insistir, consigo que me dejen en un taxi. Estoy estresada de tanto vigilar por mi integridad física… Una experiencia que sólo se puede tener en Salvador.

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